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El diagnóstico de la fibromialgia



La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado acompañado por fatiga y problemas de sueño, memoria y estado de ánimo. Muchos investigadores creen que la estimulación nerviosa repetida provoca cambios en el cerebro y en la médula espinal de las personas que padecen fibromialgia. Este cambio está relacionado con un aumento anormal de los niveles de ciertas sustancias químicas en el cerebro que transmiten señales de dolor. Los receptores de dolor del cerebro desarrollan una especie de memoria del dolor y se hacen más sensibles, lo que significa que pueden reaccionar de manera desproporcionada ante las señales de dolor y de no dolor. Las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar fibromialgia. Muchas personas con fibromialgia también tienen dolores de cabeza tensionales, trastornos de la articulación temporomandibular, síndrome de colon irritable, ansiedad y depresión.


Curiosamente, a pesar de la gran cantidad de síntomas, no hay cambios detectables en las pruebas de laboratorio o pruebas de imagen, como radiografías, ecografías, tomografías computarizadas, entre otros.


Aparte del dolor, no se detecta nada más a través del examen físico del paciente con fibromialgia. Las biopsias realizadas en los músculos, tendones y ligamentos no revelan nada, no hay signos de inflamación, no hay lesiones y mucho menos cambios estructurales.


Entre las posibles causas son: genética, las infecciones, los factores psicosociales que afectan a lo psíquico y físico. La fibromialgia puede desencadenarse por un suceso físico, como un accidente automovilístico. El estrés psicológico prolongado también puede desencadenar esta enfermedad.


 Los síntomas principales de la fibromialgia incluyen: dolor generalizado, fatiga, trastornos del sueño, como síndrome de las piernas inquietas y apnea del sueño. Además de pérdida de memoria, atención y concentración. La fibromialgia a menudo coexiste con otras afecciones, como las siguientes:


• Síndrome de colon irritable

• Síndrome de fatiga crónica

• Migraña y otros tipos de dolores de cabeza

• Cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa

• Trastornos de la articulación temporomandibular

• Ansiedad

• Depresión

• Síndrome de taquicardia postural


Los tratamientos para la fibromialgia consisten en medicamentos y estrategias de cuidado personal. Se hace hincapié en minimizar los síntomas y en mejorar el estado de salud general. No hay un solo tratamiento que funcione para todos los síntomas, pero intentar varias estrategias terapéuticas puede tener un efecto acumulativo. Los medicamentos pueden ayudar a reducir el dolor de la fibromialgia y a dormir mejor. Algunas opciones frecuentes son las siguientes: analgésicos, antidepresivos y medicamentos anticonvulsivos.


A menudo, los medicamentos diseñados para tratar la epilepsia ayudan a reducir ciertos tipos de dolor. A veces, la gabapentina (Neurontin) ayuda a reducir los síntomas de la fibromialgia, mientras que la pregabalina (Lyrica) fue el primer medicamento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la fibromialgia.


Ayudan también la fisioterapia, terapia ocupacional y tratamiento psicológicos. Y nuevas terapias como  de la neuromodulación, entre ellos la Estimulación Magnética Transcraneal. La fibromialgia tiene diversidad de tratamientos para mejorar y curar.

 

Referencias Bibliográficas:


1. Fibromialgia, Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento. Mayo Clinic. Consultado 23 de julio de 2021. Disponible en: Fibromialgia - Síntomas y causas - Mayo Clinic.


2. Pinheiro, P. Fibromialgia: que es, síntomas, causas y tratamiento. [internet]. [14 agosto 2022].[Consultado 25 septiembre 2022]. Disponible en: Fibromialgia: qué es, síntomas, causas y tratamiento (mdsaude.com).

 

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