Los trastornos psicosomáticos



Nuestra mente y nuestro cuerpo están conectados. Todo lo que ocurre en nuestro diario vivir afecta en lo que pensamos, en las emociones y la conducta. Los trastornos psicosomáticos son aquellos trastornos en los que los factores psicológicos juegan un papel muy importante en el trastorno físico; es decir, estos factores pueden contribuir en diversa medida a la iniciación o al empeoramiento de un determinado padecimiento físico.



Los factores psicosociales, ambientales y culturales  pueden afectar  el sistema endocrino, sistema nervioso, sistema músculo esquelético, la pies y faneras. Esto puede generar enfermedades psicosomáticas. Por ejemplo: lo que se está viviendo con la enfermedad del  Coronavirus COVID-19.


Para que aparezcan los trastornos psicosomáticos  deben coincidir tres aspectos:


1. Una ansiedad mantenida por situaciones psicosociales crónicas.

2. Alteración de los diversos sistemas u órganos.

3. La localización de los síntomas en un órgano, aparato o sistema.


Algunas de las condiciones psicosociales que pueden favorecer la aparición de trastornos psicosomáticos son los estilos de actitud negativa; las conductas desadaptativas relacionadas con la salud (el sedentarismo, la mala alimentación, el consumo de sustancias…) y las respuestas fisiológicas asociadas al estrés. Algunas condiciones médicas los factores psicológicos pueden influir de diversas maneras; interfiriendo con el tratamiento de la condición médica, alterando el curso de la enfermedad, constituyendo un factor de riesgo adicional para la salud del individuo o agravando los síntomas a través de respuestas fisiológicas asociadas al estrés.


Algunos ejemplos de trastornos psicosomáticos son: hipertensión, taquicardias, cefaleas migrañosas y/o tensionales, asma bronquial, alergias, síndrome de colon irritable, colitis ulcerosa, tics, temblores, lumbalgias, contracturas, psoriasis y trastornos sexuales. 



En los trastornos psicosomáticos la persona canaliza su ansiedad hacia un órgano diana o un sistema. Por ejemplo: en la mujer es común que ante situaciones de vida estresante presente migraña y cuando la estudia las posibles causas de su condición son psicológicas. En el hombre puede darse la hipertensión arterial antes también situaciones estresantes de vida, por ejemplo la crisis económica, desempleo y otras. 



Mientras más temprano se atienda el paciente, este tratamiento puede ser preventivo y curativo. El tratamiento consta de  psicofármacos como antidepresivos y ansiolíticos, además de terapias  psicológicas relacionadas a técnicas de relajación. 



Con una adecuada evaluación, tratamiento y seguimiento se consigue una mejoría en la calidad de vida; reduciendo los estados de ansiedad y depresión que puedan estar relacionados; entrenando la gestión de las emociones, aprendiendo estrategias de afrontamiento y eliminando conductas que puedan propiciar la aparición de enfermedades. En estos momentos hay muchas personas padeciendo de trastornos psicosomáticos pero si buscan ayuda y cooperan el pronóstico es bueno.

Referencias:


1. Nina-Estrella, RE. Manual de Introducción a la psicopatología . Editorial Ancom, 2002.

2. Trastornos Psicosomáticos. Centro TAP. Disponible en: https://www.centrotap.es/psiquiatria/trastornos-psicosomaticos/



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