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Estas guerras afectan la Salud Mental

Sí, las guerras que en el planeta Tierra están ocurriendo afectan la salud mental en la población mundial. Desde que el 24 de febrero de 2022 inició la invasión de Rusia en Ucrania y el 7 de octubre la agudización del conflicto bélico entre Israel y Palestina, además de otras guerras que existen activas en el mundo. Todas ellas de manera directa afectando a las víctimas de las mismas y de manera indirecta a todos los demás.


Según la publicación en marzo del 2022 de la Confederación de Salud Mental, España:  Los conflictos bélicos generan un impacto inmediato, drástico y fatal en la vida de las personas que se ven involucradas directamente, pero también en las sociedades a las que pertenecen, en su conjunto. Las guerras producen un daño psicológico de enorme sufrimiento en la población civil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el 10 % de las personas que viven experiencias traumáticas (secuelas psicológicas, estrés postraumático, etc.) suelen sufrir graves problemas de salud mental, otro 10 % pueden sufrir una alteración del comportamiento que dificultará su capacidad para vivir de manera saludable.


Mental Health Europa (MHE) se ha pronunciado recientemente en el contexto del conflicto de Ucrania, mostrando preocupación y alertando de que los eventos inesperados como las guerras tienen “inmensas consecuencias en la salud mental y el bienestar, especialmente en niños/as y jóvenes”. Señala, además, la existencia de estudios desarrollados a lo largo de distintas décadas que “revelan que las Experiencias Adversas en la Infancia (ACE, por sus siglas en inglés) tienen una poderosa relación con la salud física y mental de las personas adultas”. Los estragos sobre la salud mental de los niños y las niñas son palpables. 


Esto es algo que se ha constatado en contextos de conflicto duraderos, como el que vive la población civil en Gaza con especial crudeza desde el bloqueo en 2008 y los posteriores ataques militares periódicos sobre la Franja. Desde UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, que opera desde 1949, realizan programas de apoyo psicosocial, habiendo constatado en 2021 que el 65 % de los niños que participaron en sus programas “estaban gravemente afectados y necesitaban tratamiento psicológico adicional”. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) el 38 % de la población joven en Gaza ha pensado al menos una vez en quitarse la vida.


Según Médicos Sin Fronteras: “la incertidumbre y el miedo contribuyen a varias patologías como la depresión, los trastornos del sueño y de ansiedad”. Los efectos sobre la salud mental son numerosos y se extienden en el tiempo. El asedio, la violencia, las bombas, la muerte, el miedo, la separación de tus seres queridos, dejar atrás tu casa, no tener dónde vivir, la pobreza y no saber si podrás volver son el escenario perfecto para un deterioro evidente de las condiciones de vida de las personas (materiales, económicas, sociales, culturales…) y, por lo tanto, de su salud mental. Los contextos armados son el germen del odio y de la desconfianza mutua. Se produce una fractura en el espacio tiempo y las vidas se quiebran para siempre. La huella de los conflictos bélicos se hereda, pasando de una generación a la siguiente y necesitándose muchas décadas para atenuarla.


Un estudio publicado por The Lancet en 2019 actualizó las estimaciones de la OMS sobre la prevalencia de los trastornos mentales en entornos afectados por conflictos: “Aproximadamente una de cada cinco personas en entornos posteriores a un conflicto tiene depresión, trastorno de ansiedad, trastorno de estrés postraumático, trastorno bipolar o esquizofrenia”, recomendando implementar de manera urgente “intervenciones de salud mental escalables para abordar esta carga”.


Las guerras eliminan toda la estructura social y económica de recursos para la atención a la salud mental, producen pobreza, marginación, exclusión y pérdida de valores éticos y morales donde prima el ‘sálvese quien pueda’ y los escenarios de apoyo mutuo y solidaridad en comunidad son inexistentes. Cuando las bombas y las balas son las que hablan, la supervivencia es la prioridad y se abandona todo lo demás.


Por todo ello, la Confederación solicita: La paralización de todos los conflictos bélicos en activo, no solo la invasión de Ucrania, sino también el cese de toda la violencia y la restauración de la paz en Palestina, Sahara Occidental, Malí, Níger, Burkina Faso, Haití, Siria, Yemen, Etiopía, Mozambique y todos aquellos territorios que estén vulnerando los derechos humanos de la población civil sistemas y procesos sean inclusivos y accesibles y tengan presente la dimensión de la salud mental desde un enfoque de derechos humanos. 


Debemos lograr a nivel mundial la paz. Esto nos ayudara en lograr la armonía en la convivencia y la tan preciada salud mental.

 

Referencias Bibliográficas:


1. Mental Health Europe (2022), The war in Ukraine can have devastating long-term consequences on the mental health of children and young people.

2. World Health Organization (2022), WHO psychological intervention effective in preventing mental disorders among Syrian refugees in Turkey.

3.  World Health Organization (2021). Providing mental health support in humanitarian emergencies: an opportunity to integrate care in a sustainable way.

4. 4. World Health Organization (2021). Country in focus: early implementation of WHO Special Initiative for Mental Health in Ukraine.

5. 5. El País (2019). La guerra: una máquina de fabricartrastornos mentales

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